Año 2012
Duración 87 min.
País Suecia
Director Malik Bendjelloul
Guión Malik Bendjelloul
Música Sixto Rodríguez
Fotografía Camilla Skagerström
Reparto Documentary, Sixto Rodríguez
Productora Coproducción Suecia-Reino Unido; Sony Classics / Red Box Films / Canfield Pictures / Passion Pictures
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Sixto, tomando el fresco. |
En Detroit, allá por los inicios de la década de los 70 había un tipo que se dedicaba a la construcción y malvivía por las calles de la ciudad que vio emerger a la Motown. Músico callejero en sus ratos libres, llegó a grabar un par de discos que tuvieron nula repercusión en su ciudad y en el resto de Estados Unidos.
Pero por uno de estos azares de la vida, no se sabe bien como, su disco llegó hasta Sudáfrica donde fue un rotundo éxito y según cuentan, fue la banda sonora de la lucha contra el Apartheid, que en aquellos días estaba gobernando el país sudafricano con mano de hierro.
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Sugar Man, en su modesta casita, de nuevo al fresco |
Un par de tipos de ese país, enamorados de la música del misterioso Rodriguez, empiezan su investigación para intentar conocer más de la vida de este desconocido artista, para saber algo más que lo que decían sus letras y las leyendas que sobre su muerte corrían, diciendo que se había suicidado en un escenario tras una actuación regulera. Estaban desesperados hasta que el nombre de una ciudad que aparecía en una de sus canciones les dio una pista de por dónde seguir las pesquisas...
Y sobre eso va este documental, en una primera parte sobre la búsqueda de Sixto Rodriguez, un cantautor del corte de Bob Dylan y similares, pero en la otra cara del éxito. De un tipo que componía muy buenas canciones, pero que por unas u otras circunstancias, el éxito le pasó de lejos.
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Sixto y su guitarra. |
Y la segunda parte trata de la figura del propio Sixto Rodriguez, de su vida en Detroit, de su trabajo, de cómo nunca se olvidó de sus canciones, de su existencia tras esas gafas oscuras, y sobre todo de sus valores como persona, que si lo sumamos a la calidad de sus dos únicos discos, es lo que realmente merece la pena.
Porque el documental está bien, pero es un poco tramposo y chirría a ratos. Una vez visionado, te das cuenta que no es un documental al uso, que está montado de una forma estudiada y calculada para llegar al corazoncito del espectador poco a poco, contando las cosas que a ellos les parecen, con cosas que no está muy claro el porqué e incluso buscando información a posteriori se puede comprobar que han omitido datos sobre los hechos alterando gran parte del mensaje de esta cinta, que hace que el espectador inquisitivo se cuestione la veracidad absoluta del mismo...
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Sugar Man con los zagales de Detroit |
De todas maneras se agradece el descubrimiento de este señor y sobre todo de su música, que suena bastante bien. Y sobre todo que parece que a veces la vida sin saber muy bien cómo, hace una especie de justicia poética con esas buenas personas humildes y trabajadoras que se lo merecen.
Por si alguien quiere oir como sonaban las canciones de Sixto Rodriguez, aquí tiene un ejemplo.